lunes, 7 de octubre de 2019

EL REFUGIO SENTIMENTAL DE JESÚS CARBONELL

  

  A pesar de su peregrinar constante por varios continentes, siempre a la busca de emociones que trasladar al papel a través de sus cámaras, el fotógrafo Jesús Carbonell se abandona y entrega su espíritu en un refugio casi construido a través de sus sueños de artista.
 
Carbonell ante una talla del escultor peruano Ledgar.

   En las proximidades del Baix Vinalopó y en una de las veredas que llevan al río Chicamo, se halla el bunker espiritual donde Carbonell comparte su pasión por los pájaros y cualquier ave del entorno; en un jardín que viene a ser un caleidoscopio de la historia, a través de los enseres que viven entre la frescura  de verdes tropicales, algún olivo y diversas palmeras.

Boceto de desnudo, obra de Ledgar con cierto sabor a Modigliani.

   Lugar para la ensoñación donde se puede perder la noción de ubicuidad, y creer que estamos en la Polinesia o en un valle perdido de Los Andes. Jesús ha inyectado abundante savia de aquellos pueblos por los que ha transitado a su particular retiro. Es como si fuera un homenaje que el fotógrafo rinde a esos lejanos ambientes que le inspiraron para persuadir la belleza y verdad de otras culturas. 
 
Al caer la tarde, el jardín retoma silencios y matices de verdes se van tornando azulados.

   Después de un breve paseo en el refugio del fotógrafo, dejamos sus mejores señas de identidad a través de las siguientes imágenes; fragmentos de vida en lugares equidistantes entre sí, y que dejan el sabor y la sensibilidad de Carbonell: 
      "Pinceladas de oro viejo, como salidas de la inspiración atormentada de Van Gogh"


   "La luz reverberante se hace mágica en un río de Vietnam" 


  "Colores que arden entre la ingenuidad y la ternura; en los ojos esperanzados de las criaturas andinas"


   "La lectura del Corán no sabe de edades ni protocolos, está en el espíritu de todo musulmán; una cuestión de fe"

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