"SACROMONTE"

"SACROMONTE"
"CONTRALUZ" (Detalle) Oil on canvas. Giovanni R.Tortosa

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO
TORTOSA ART COLLECTION ---- giovannirtortosa@gmail.com

viernes, 19 de diciembre de 2008

SITGES













La blanca ciudad de Sitges, le estará eternamente agradecida al polifacético artista Santiago Rusiñol y su cohorte de amigos, por la interesante contribución que estos hicieron en la metamorfosis que hizo de un apacible pueblo pesquero, en lo que hoy es el actuál Sitges; un crisol de sensaciones aportador de todos los alicientes lúdicos, que cualquier visitante pueda encontrar. A diferencia de otros lugares turisticos, Sitges no solamente hizo de este su modo de vida, sino que creó toda una filosofia, donde el culto a la libertad, la tolerancia y "el vive y deja vivir" toda una bandera blanca al igual que la luz que baña sus calles, sus casas, sus diversas playas. "La Blanca Subur", como la llamaron los romanos, destila ese aire de los pueblos tocados por la divinidad, con esa impronta universal. A lo largo del año, se desarrollan una variedad de actividades, que hacen que Sitges viva casi en un permanente estado febríl, donde la vida transcurre en un ditirámbico proceso creador de todo tipo de sensaciones lúdicas, artisticas y que hicieron el conocido eslogan de "Sitges, aixó es vida". Sus afamados carnavales, con ciertas influencias de los blasileños de Rio, las fiestas en honor al vino, los Festivales de Cine de Terror, las exibiciones de coches de época en las carreteras del Garraf, las semanas gastronómicas, las "Xatonadas", y muchos etcéteras.....Por ello, no es de extrañar el atractivo que esta tierra suscitó en tantos artistas. Picasso visitaria Sitges, antes de viajar a su exilio parisino, Dalí escogió este pueblo para su "luna de miel" con la inefable Gala, Rusiñol adquiriria varias casas de pescadores donde hoy se encuentra el museo "Cau Ferrat", haciendo su casa-estudio. Allí se darian cita, desde Ramón Casas, Noél Clarasó, el músico Manuel de Falla y una larga lista de personajes de la época. Rusiñol, aparte de pintar, escribir teatro, ser un gran conversador y tertuliano, se hizo coleccionista de forjas de hierro, e hizo que su casa se atiborrase de estos elementos, por lo que el museo toma el nombre de Cau Ferrat. También cuelgan obras de Picasso, dos telas de el Greco, compradas en Paris y que saldrian en procesión por las calles sitgetanas ante la extrañeza de las gentes, ademas de ser escenario de parte de las Fiestas Modernistas, y en las que alguna que otra bailarina harían "strep-tease" a la luz de la luna ante las atónitas miradas de algunos pescadores y la complicidad de las huestes de Rusiñol. Todas estas cosas hicieron de Sitges, una especie de Saint-Tropez en versión española. Hoy, algunos hoteles añaden al consabido repertorio de jabones, champús, geles, esponjillas lustradoras, peines, etc, tarritos de cremas solares y cajitas de profilácticos con el nombre del establecimiento hostelero.
En la actualidad son muchas, las galerias de arte que abren sus puertas en esta villa, también anticuarios y sobre todo los muchos pintores que encontraron el lugar ideal para su trabajo creativo. José Luis Fuentetaja, de origen madrileño, es con diferencia el pintor con mayor trascendencia, su abigarrado curriculum con muestras nacionales e internacionales, su carisma personal, hacen de José Luis todo un emblema en el ámbito local. A modo de ejemplo, incluyo unas instantáneas tomadas en los momentos postreros de una cena, en el "Racó de la Carreta", donde Fuentetaja nos deleitó con su arte, junto a la marchante internacional Lucila De La Cruz, el galerista y ex-jugador del Barsa Carlos Piquero, y el simpático y explosivo Charly, dueño del local . Por cierto, si vais por Sitges, os recomiendo este bello restaurante, situado en calle Carreta, 7, con sus "delicattesen", un local desenfadado, cálido y romántico.......

miércoles, 10 de diciembre de 2008

"SEGOVIA"





































Adentrarnos en la densa gama de sensaciones que una ciudad de origenes romanos, -entre otros-, pueda reportarnos, como es Segovia supondría una experiencia sumamente evocadora.Es, según muchos, una ciudad ideal para vivir, no es mastodóntica, ni siquiera grande, pero reune todas las espectativas comerciales, de una ubicación idónea, a sólo 88 kms de Madrid, de un gran dinamismo cultural, ideal para caminar y pasear por sus calles, recoletos jardines y barrios. En 1985 la "Unesco" declaraba "Ciudad Patrimonio de la Humanidad" a Segovia.








El icono por excelencia es el "Acueducto", una emblemática construcción romana en el siglo 1 antes de C. Su misión era abastecer de agua la parte alta de la ciudad. 167 son los arcos de sillares de los que se compone, engarzados entre sí, sin ningún tipo de substancia adherente. El Alcázar sería otro de los objetivos de miradas, de admiraciones, de cámaras fotográficas y demás. Una fortaleza erigida en un montículo rocoso sobre la confluencia de los rios Clamores y Eresma. En la historia de este afiligranado castillo-fortaleza, y que al parecer sirvió de motivo inspirador a Walt Disney para sus películas de hadas, fué habitado entre otras huestes por la famosa saga "Trastámara", los cuales fueron transformandolo a lo largo de diversas generaciones. Juan II, Catalina de Lancaster, Enrique IV, Felipe II o Carlos III fueron algunos de los monarcas que pusieron sus "toques decorativos" en tan regia estancia. Pero si el interior es interesante, el exterior no lo es menos. Desde los espacios ajardinados que preceden a su entrada se pueden contemplar los paisajes más seductores de los alrededores de Segovia. Este mismo enclave sirvió al poeta Antonio Machado en sus melancólicos encuentros con su amada Guiomar y deleitarse con los más bellos atardeceres, según cuenta el propio poeta. En este mismo marco estaba situada la antigua catedral. La actual, situada junto a la Plaza Mayor fué edificada reutilizando algunos restos de la anterior, abriendose al culto en 1768. Se le considera como "La dama de las catedrales" por su elegancia y armonia. Junto a la catedral, la plaza Mayor con sus ambientados cafés, el teatro "Juan Bravo", el ayuntamiento, las oficinas municipales de turismo, el templete de la música y el transitar de sus gentes. A espaldas de la plaza Mayor queda el romántico barrio de la "Juderia" con sus recoletas calles, las bellas fachadas con el singular "esgrafiado segoviano". También desde la plaza Mayor parte la calle Real, que desemboca en la plaza del Azoguejo (Acueducto). Por esta misma calle se accede a la más hermosa plaza segoviana, donde se alza la figura en bronce de Juan Bravo y que se denomina plaza de S.Martín al estar junto al templo del mismo nombre, -uno de los más interesantes de la ciudad-. Este lugar, por su gracia, su aire entre gótico y renacentista, su Torreón de Lozoya, sus escalinatas y desniveles le hacen muy próxima en estética a ciertas plazas de Florencia. Aunque más alejado de esta zona; el templo de San Millán es uno de los más bellos ejemplos del románico en esta ciudad.








Como bien es sabido, aparte de las singularidades arquitectónicas, Segovia es reconocida por su personal y peculiar gastronomía, y son imnumerables los establecimientos que pueden garantizar un esmerado servicio, gran calidad en sus platos y en definitiva, un deleite culinario absoluto.. Lo mismo se podría decir de los hoteles, en una ciudad donde el turismo toma evidente protagonismo......

miércoles, 19 de noviembre de 2008

TORRENTS-LLADÓ
















Conocí a Joaquín Torrens-Lladó en una de sus exposiciones en Madrid, creo recordar que fué en la galeria "Heller". Aunque nacido en Badalona, desde el início de su carrera atistica se trasladaria a Palma de Mallorca, una ciudad que a la postre sería sede de su "Escuela Libre del Mediterráneo", de su casa y de su estudio, por el que desfilarian ilustres personajes de la politica, de la alta sociedad, del cine, etc, para ser inmortalizados a través del arte retratistico de Torrents-Lladó.





Su imnata capacidad técnica, un talento rebosante, una constante ilusión por el trabajo y su rebeldía a seguir los postulados y modas imperantes en el arte, condujeron a Torrents a crear su propia escuela en el viejo barrio de Palma, concretamente en la calle Portella, para desde allí impartir sus criterios técnicos y conceptuales, y que nada tenian que ver con aquellos otros imperantes en las escuelas de Bellas Artes. Sus amplios conocimientos y dominio sobre técnicas tan diversas y dispares como el óleo, la acuarela y el pastel le granjearon grandes admiradores, tanto por parte de alumnos como de amantes a la pintura.





Uno de sus maestros, el pintor y escenógrafo Mestres Cabanes fué decisivo tanto en el conocimiento pictórico como en su posterior inclinación hacia las Artes Escénicas, donde Torrents trabajó en la realización de decorados. Esto le serviría, a la hora de componer sus famosos retratos, en la manera de iluminar, las poses, las puestas en escena. Mucho se ha dicho de su arte en el retrato, incluso alguien, un conocido escritor le llegó a comparar con Velázquez y Reynolds. Y es que sus retratos estaban acicalados de tonos tostados, grises y sobre todo de una amplísima gama tonal de negros, de texturas y sutiles veladuras que le acercaban al grán siglo pictórico por excelencia, que fuera el diecisiete. Todo lo contrario que sus paisajes, resueltos en la frescura de un particular y elegante impresionismo, pletóricos de luces febríles, de azules verdosos y de una soltura chispeante, dejando la huella y textura de sus pinceles como lenguaje contundente y preciso.





Torrents-Lladó murió con tán sólo 47 años, en pleno fulgor de un éxito internacional, y cuyas últimas incursiones expositivas fueron en Japón, pais que se rendiría ante la maestria de su obra.

viernes, 14 de noviembre de 2008

MANUEL COLOMER











Después de haber mostrado algunas "semblanzas-retratos", acerca de amigos artistas, como la del pintor realista José Luis Fuentetaja, del veneciano Livio de Marchi y sus originales creaciones en madera natural; del escultor y pintor castellonense de Villarreal, Vicente Llorens-Poy, rodeado de algunos de sus monumentos públicos en la ciudad villarrealense, me seduce sacar a lucir y relucir la obra de Manuel Colomer, pintor de Onda (Castellón). Las fotografias de las obras que se muestran, me las envió su hijo Iván, aficionado al mundo taurino y director de un foro llamado "El Albero". Iván tuvo su momento donde queria ser torero, pero si no se tiene el aliento de los seres más cercanos, la cosa se hace harto dificil, por la fuerza de voluntad, la constancia, y sobre todo intentar algo que se antoja tán lejano y dificil como es la carrera de torero.



Manuel Colomer ha pintado paisajes, bodegones y otros géneros pictóricos, pero nunca lo hizo con el tema taurino hasta que Iván le provocó en su orgullo de artista, para que realizase algún detalle sobre la "fiesta taurina", y así fué como empezó a sentir esa atracción por ese mundillo tán exótico, colorista y lleno de plasticidad, totalmente alejado del estatismo de los bodegones o paisajes en cuanto a la visualización del movimiento.


La busqueda de unos encuadres alejados de los tópicos de la tradición pictórica taurina, el depurado realismo a base de una infinita escala tonal de grises y el buen gusto en la realización así como un dominio de la técnica del "gouache" hacen de la obra taurina de Manuel, todo un aliciente plástico y emotivo que nos emociona a los que sentimos querencias por tán venerable espectáculo y sus esencias......




miércoles, 12 de noviembre de 2008

video

PEDRAZA I I













Aunque pequeño, Pedraza es un pueblo que aglutina una densa historia por sus muchos siglos de vida, por su privilegiada situación geográfica y estética, circunstancia que le ha dado un grán impulso las últimas décadas, aunque fuera allá por los setenta cuando esta villa fuera conformandose en lo que es hoy, uno de los más bellos pueblos del pais.




Una de las más agradables sensaciones por lo insólito en sí, que se pueden vivir en Pedraza es asistir a sus afamados "Conciertos de las velas". Se celebran los primeros y segundos sábados del mes de julio. La iluminación de esas noches viene dada por las miles y miles de velas encendidas que sustituyen a la iluminación ordinaria-, provocando unos efectos sobre la arquitectura medieval de sus casas y calles, a la vez que el concierto de música clásica queda literalmente bañado por la acariciadora luz de las velas.




Las fiestas patronales se celebran entre el 7 y el 12 de septiembre, en honor a la "Virgen del Carrascal". La plaza mayor se transforma en eventual plaza de toros durante esos dias festívos. Desde una cercana dehesa salen los toros, conducidos por vaqueros a caballo hasta los corrales junto a la plaza, donde serán lidiados. Estas tareas se hacen al amanecer y sirven de regocijo a todo aquel que gusta de estos encierros.




En la misma plaza se encuentra la "Taberna del alcalde" y donde podreís disfrutar de un excelente vino y sus interesantes y ricas tapas, aparte de su entrañable y añeja decoración, fiél testigo de la historia de Pedraza.




También tiene su interés, el visitar la galeria propia del pintor e ilustrador madrileño Rafael Sánchez-Muñoz, en la calle Mayor. Allí se reunen una serie de obras en diversas técnicas y que tienen como motivo de inspiración el paisaje, el entorno y el bello pueblo de Pedraza....

viernes, 7 de noviembre de 2008

LLORENS POY

























Vicente Llorens Poy, el renacentista pintor y escultor, como lo fuera Miguel Angel; aunque Buonarotti lombardo, y Vicente de Villarreal de los Infantes; antes conocido por su condescendencia hacia la realeza y hoy famoso por "el submarino amarillo" y sus manises. A muy tierna edad se puede decir, que fué acogido por la ternura humana y artistica de José Ortells, maestro escultor, y que tenía su estudio junto a la ermita de la "Virgen de Gracia", patrona de Villarreal. Sus padres, comerciantes locales vieron en Vicente niño, buena predisposición hacia las artes y otorgaron cuanto pudieron para ayudarle en sus incipientes años de aprendizaje.






El carácter amable y extrovertido de Vicente, siempre dispuesto a la amena charla, a conversar sobre cualquier temática, sea profunda o superficial, hombre de cultura universal, le han deparado buenas relaciones y amistades que le hicieron abrirse paso, desde muy jóven entre una variopinta sociedad donde habian niñeras, campesinos, profesores, obispos, cardenales, algún que otro ministro, periodistas, principes, incluso algún Papa como lo fuera Juan XXIII, al que retrataría en el Vaticano. Después vendrían los Reyes de España, -entonces sólamente principes-, y así podía enumerar una larga lista de conocidos miembros de la ditirámbica "jet-set" tanto nacional como de fuera de nuestros pagos.






El desnudo siempre fué la grán constante en su obra, quizás por su amor a la antiguedad, los clásicos y sobre todo al renacimiento italiano, donde Vicente bebió con intensidad de sediento, para paliar su sed de artista renacentista del siglo XX.






Eterna y sentidamente solitario, de absoluta convicción; le gusta rodearse de buenas amistades tertulianas en su casa-estudio y grandísimo jardín villarrealense, donde cobija su singular colección de arte sacro, otra de las querencias de Vicente. Y esa soledad buscada le vale, sobre todo para pintar y recrear unos seres desnudos, a través de una pintura monócroma, a base de delicadas veladuras para mostrar el placer del silencio, y el dolor del placer, mientras se abrazan. No hay pasión desatada en ellos, se les nota cansados, violentamente solos, aunque formen pareja, calladamente tristes, serenamente bellos.........






Vicente ha supuesto para quién esto escribe, no solamente el maestro que te enseña cuestiones técnicas de pintura, sino también el maestro que supo ensanchar el gusto por la belleza, reverenciar la estética como un concepto casi sagrado, entresacar aquellos pequeños detalles de nuestro entorno para elevarlos a la máxima expresión por medio del arte. Gracias Vicente.

Fotografias de Giovanni Tortosa.

martes, 4 de noviembre de 2008

PEDRAZA






















Cuando el pintor Ignacio Zuloaga comentaba a una cliente y amiga norteamericana, que él vivía en un pueblo donde a partir de cierta hora de la noche, las puertas del pueblo se cerraban; la señora yanky creía que el artista español le estaba "tomando el pelo"......Meses después pudo comprobarlo "in-situ", en una visita que haría al afamado pintor en su castillo de Pedraza.






Este pueblo, uno de los más bellos de toda Castilla, se encuentra en lo alto de un otero; amurallado en piedra por todo su contorno y teniendo una puerta de entrada, que hoy todavía conserva su maderamen. (La famosa puerta que comentara Zuloaga a su amiga).






Casas medievales conservando sus numerosos escudos heráldicos, calles empedradas y todo el sabor de una época pretérita que sus gentes saben cuidar y conservar admirablemente, hasta el extremo que uno de sus alcaldes dictó un bando donde hacía constar la prohibición terminante de cualquier elemento en fachadas de casas y comercios, que no fueran de materiales nobles, como la madera y piedra. Así pués en Pedraza no podremos ver letreros anunciadores con luces de neón, ni carteles de plástico o derivados; hasta la cabina de teléfono público está camuflada en el interior de una casita, evitando que su estética rompa con la armonia imperante.






No es de extrañar que las mañanas de domingos y festivos, Pedraza parezca más bien un parque temático, repleto de ávidos turistas, que cámaras en ristre van fotografiando o filmando cada rincón, callejuelas, fachadas y demás detalles estéticos de tán venerable enclave. Estos mismos atrapadores de imágenes acabarán degustando los tradicionales platos de la zona táles como su afamado cordero, criado en las mismas tierras de la villa, o en su defecto el idolatrado cochinillo. Aunque antes de llegar a ese festín gastronómico, el visitante sentirá, aparte del buen aire serrano, los aromas a pan recién horneado, cuyos olores parecen escaparse de las tradicionales tahonas de la villa. La "taberna del alcalde", situada en plena plaza mayor, justo en el caserón de los "Miranda", es otra de las sensaciones que nadie debe perderse en su visita a esta singular villa segoviana. Al parecer, se trata posiblemente de la taberna más antigua de toda Segovia. En sus paredes se resume parte de la historia de Pedraza, a través de carteles de toros, fotografias, algún óleo, y ciertos elementos de la vida rural . Vetusto y simpático lugar, ideal para tomar ese aperitivo a base de chorizo de la zona y vino de la ribera del duero.






Después de haber comido en cualquiera de los buenos restaurantes de la villa, podemos acercarnos hasta el castillo-fortaleza, situado en la misma explanada reservada para coches a modo de parking, y al fondo veremos el interesante castillo. Reconstruido posiblemente sobre lo que fuera un castro romano, allá por el siglo XVI. La familia Herrera, y posteriormente Pedro Fernández de Velasco, cuarto condestable de Castilla fueron algunos de sus dueños. Sería en 1925 cuando el pintor Ignacio Zuloaga lo compraría a su anterior propietario, en la cantidad de 12000 pesetas, aunque el precio solicitado fueran 13000, la superstición de Zuloaga hizo forzar la negociación, ofertando las 12000 anteriormente citadas. Era la época de mayor esplendor y éxito internacional del pintor vasco afincado en Segovia, y que pasaba grán parte del año en Paris. Es en la "Torre del Homenaje" donde el artista montaría su vivienda-estudio. Allí quedaron como mudos testigos, todo un ramillete de enseres artisticos; caballete, viejos pinceles en vasijas y odres, paletas de resecos pigmentos, etc. Algunas obras que Zuloaga guardara para sí mismo, como el retrato de "Eufemiano Merino", que fuera pregonero de la villa, o los diversos estudios y retratos que también plasmara de su prima Teodora.






Pedraza, aparte de ser lugar de belleza insólita, también sirvió como escenario a numerosas producciones cinematográficas, como "El amor del capitán Brando", "Jeromín" de Luis Lucia, "Campanadas a media noche" de Orson Welles, la serie televisiva "Teresa de Jesús", y un largo etcétera de documentales, spots y demás géneros. Sólo me queda invitaros a vivir tán intensa y lúdica experiencia. No lo olvidareis jamás.......

lunes, 3 de noviembre de 2008

LIVIO DE MARCHI
















Veneciano puro, de varias generaciones viviendo en la "Perla del Adriático", Livio es quizás el artista más carismático y popular que habita en la bella ciudad acuática. Su amor por la madera viene desde niño, cuando ya construía sus propios juguetes con tál material. Estudió arte en escuelas y academias venecianas, haciendo del mármol, el bronce o el vidrio sus aliados, aunque fuera la madera quien ganaría la batalla entre sus materiales preferidos. De las imnumerables gubias de su taller han surgido todo tipo de elementos de lo más dispares, desde sombreros, gabardinas, libros, todo tipo de prendas de vestir, incluidas las interiores, figuras femeninas en plena ducha, incluso algunos modelos de coches, táles como el clásico "escarabajo", un "ferrari" y hasta un "topolino", todo ello en madera sin colorear, al natural, simplemente aplicando una capa de cera, dejando así entrever sus vetas y diversas texturas.





En su taller-galeria situada en pleno sestiere de San Marco, concretamente en Piscina San Samuele (San Marco 3157), nos encontraremos con todas esas emociones artisticas que Livio junto a su hijo Mattia, y su ayudante Cristiano procuran trabajando esas piezas de madera dia a dia, en una labor incesante y llena de fulgor creativo. La obra de este veneciano con semblante "daliniano" y que ironiza sobre si su madre estuvo alguna vez en Cadaqués con Dalí, por su parecido fisico, es conocida en parte del mundo, por su originalidad, la sugestión provocadora con elementos de los más cotidianos. En Venecia, donde el personal es dado a llamar cariñosamente con apodos o sobrenombres, a este artista le llaman "calzone di legno", que viene a ser, "calzoncillos de madera" en homenaje a sus deliciosas obras en semejante material. A pesar de sus muchas ofertas para abandonar su ciudad y promocionar sus obras, Livio prefiere la agradable vida en su tierra, donde puede apreciar el canto de los pájaros, el sonido de los imnumerables campanarios, el saludo de sus vecinos, de sus gentes en fin, la ausencia de transito automovilistico, y tantas sensaciones que le depara una ciudad única como Venecia. Aunque también a Livio le preocupan las problemáticas concernientes al deterioro progresivo de la ciudad, al turismo tán masivo y las embarcaciones con motores y sus repercusiones en la estabilidad arquitectónica en un lugar de tanta fragilidad......