"SACROMONTE"

"SACROMONTE"
"CONTRALUZ" (Detalle) Oil on canvas. Giovanni R.Tortosa

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO
TORTOSA ART COLLECTION ---- giovannirtortosa@gmail.com

lunes, 20 de abril de 2015

"HISTORIAS de un MARCHANTE de ARTE"-VENEZIA-Capítulo 2-Final




        Envueltos entre la niebla, acaban de descender de la góndola que les acaba de dejar frente al palacio de la marquesa D´Alvise, en Gran Canal; en la zona de Santángelo y junto al palacio Corner-Spinelli. El, disfrazado de "pierrot" y ella de "colombina". Se adentran en el interior caliente del vetusto palacio; dejando atrás la humedad y el frío de la laguna. Gloria ya intuye que él no es un simple turista; -conoce a demasiada gente y se mueve en la ciudad como pez en el agua. 
    El ambiente de la fiesta es muy "dieciochesco". La iluminación es la propiciada por infinitud de velas, colocadas en diversos candelabros de época. Media decena de sirvientes masculinos, vestidos con anchos calzones plateados y camisas de seda blanca portan bandejas rebosantes de canapés. Junto a la chimenea del gran salón tres damiselas con disfraz de cortesanas tocan violines.
   Gérard ya advirtió la presencia del conde Targhetta, muy cercano a la chimenea.
-¡Benvenuto al paradiso, mio caro amico!...¿cóme stai? -El conde; disfrazado de cortesano, con el rostro empolvado de blanco y peluca del XVIII saluda efusívamente al marchante. Este le presenta a su acompañante Gloria y el conde hace lo mismo con la marquesa.
        El conde Emile Targhetta D´Audiffré. Foto Gilbert Barles

-Sabe usted lo que cuesta mantener un palacio como este, y a veces he de echar mano de la venta de algún que otro cuadro. El conde me habló muy bien de usted, como un profesional avezado; y bueno, si no le importa me gustaría le echase un vistazo a la colección. Igual podemos hacer algún negocio.-Explica la marquesa D´Alvise.
-Muy agradecido, señora.
-Mi sobrina podrá acompañarle. Mire, aquella chica que parece una estatua es.
-¡Hermosa estatua!-Le replica el marchante.
    En una esquina del salón, apoyada y recostada sobre una columna se encuentra Elena; disfrazada de "hetaira", "ninfa" o "diosa de la primavera". Viste una fina túnica de raso, color violáceo y unas florecíllas blancas coronan su cabeza de cabello oscuro y ligeramente rizado. Ojos oscuros, nariz aquilina y finos labios.
    La marquesa le hizo una señal y ella dejó su rigidez para caminar lentamente hasta ellos.
-Querida, por favor acompaña al señor Gérard , que es marchante de arte hasta la colección, quiere examinarla.
    Sin mediar palabra, Elena camina por delante de él, sube las grandes escalinatas que conducen a la "pinacoteca", en el primer piso. El marchante, tras ella, va llenándose las pituitarias del perfume que exhala el cuerpo de la joven. Es un aroma mixturado que él no sabría definir. El caderamen de ella va trazando delicuescentes movimientos que no dejan indiferente al marchante.
     Obras de Pietro Longhi, Rosalba Carriera, Cosme Túra o Lorenzo Veneciano llenan el largo pasillo que conforma la galería pictórica. pero al tratante se le van los ojos hacia un enorme paisaje veneciano del pintor Francesco Guardi. Se recrea, pormenoriza en detalles; incluso acaricia con sus dedos las texturas de la pintura. Lo hace con delectación ante la mirada de Elena que está próxima a él. Lo ve como extasiado y le mira como se mira a un poseído.
-¿Cuál sería su precio de mercado?- Preguntó de sopetón Elena, con voz intimista, a la vez que ametrallaba los ojos del marchante con su mirada interrogativa, profunda, densa....
-A juzgar por su gran tamaño y teniendo en cuenta que pertenece a la mejor época de este artista, su precio estaría entre los 180 y 200 mil euros.
    Ella le hará un gesto para que le siga, y le conduce hasta la puerta de un gran armario, pero que no es. Se trata de una puerta falsa que les llevará hasta un pequeño rellano donde a través de unas escaleras de caracol tendrán acceso a la "Stanza bianca";-tal y como reza el cartelito que queda sobre la puerta.
-Le traje hasta aquí para hacerle una proposición.
    El marchante, ahora arrellanado en un sofá de cuero blanco entre cojines de variados y fuertes colores, suspira  ante la disyuntiva propuesta de Elena.
-¿Champán francés o vino "ombra"?-Le consulta ella.
-Vino "ombra". (vino blanco local)
    De un pequeño frigorífico, Elena extrae las bebidas y ofrece a Gérard, a la vez que brindan.
Los techos con vigas de madera son blancos y una planta enredadera cuelga en una de las esquinas. La única iluminación proviene de una lámpara anaranjada en uno de los rincones de la buhardilla.
-¿Podríamos tutearnos, no? -Interpela ella.
-¡Por favor!...¿cómo no?....
-¿Sueles acariciar así a las mujeres; como lo hicístes con el cuadro?
    A Gérard la pregunta le provoca un tremendo pudor y sólo esboza una pequeña sonrisa. 
-¡Bueno, disculpa por eso..! -Mientras toma asiento al otro lado, dejando caer las sandalias romanas sobre el suelo y estirando las piernas a lo largo del sofá, tocando con sus dedos las piernas del marchante.
-¿Me gustaría saber si compartirías conmigo la venta del cuadro?-Le sugiera Elena.
-¿Te refieres al Guardi?
-Claro.
-¡Pero esa colección es propiedad de tu pariente, la marquesa!
-La marquesa y yo sólo somos lo que se dice amigas íntimas. Ya me entiendes. No tenemos ningún parentesco. Para ella presentarme como su sobrina es lo mas cómodo.
-¡Ah!....
-¡Tú eres hombre de mundo y estas cosas no deben extrañarte lo mas mínimo!...
-Solamente reparaba en cuestiones éticas sobre ese posible negocio.-Matizaba Gérard.
-Haríamos el cambio. En realidad esa práctica la hacen la mayoría de museos: cuelgan una réplica y a saber donde fue a parar el original...¿no te parece?...Además cuento con el pintor que haría la réplica y su discreción estaría a prueba de balas...
    Sin embargo, Gérard no lo tenía nada claro; sabía que iba a ser deshonesto con la marquesa y eso le importunaba. Pero por otro lado, Elena le había vampirizado. Su mirada, cuando observaba el cuadro le había herido de gravedad y ahora tenía sus pies junto a él como un regalo envenenado envuelto en muselinas y fantasías renacentistas. Y sus ojos, ligeramente rajados no dejan de derramar sensualidad. A él le cuesta rebasar la frontera del deseo. Sus pies son como una "invitación a la muerte"....
-Ese dinero me vendría muy bien. Podría viajar a Japón; soy recién licenciada en arquitectura y ese país me atrae para ejercer la profesión.
-Comprendo.
    Gérard mira el jarrón azul lapislázuli que hay sobre la pequeña mesa. Saca un par de rosas, ya marchitas y desgrana sus pétalos para dejarlos caer por el regazo y piernas de Elena. A la vez toma la copa de vino, humedece sus dedos para salpicar los pies de ella, simulando el rocío. Después, en un ritual intimista acariciará y besará sus pies; en una sensación barroca que le hará tambalear los sentidos....


"Les fleurs d´hiver" Giovanni R.Tortosa


    Dicha ceremonia ha representado y significado 
su rendición; ha sido como la rubrica del pacto para la venta del cuadro.
-Tenemos que volver abajo. la marquesa puede sospechar.
   Pero antes de abandonar la "stanza bianca", ella abre un cajón para extraer una prenda en la que escribe algo.
-Como verás no es una tarjeta convencional. Esas se suelen perder...
    El coge la prenda y la introduce en el bolsillo derecho de su pantalón blanco de "pierrot". Eran unas bragas de Elena con su número de teléfono escrito sobre la tela...
-Posiblemente ya no nos volveremos a ver durante la noche. Ya, en el último peldaño que les deja en la planta baja se despiden discretamente.
      Horas después, casi rozando el amanecer; en medio de los restos de la fiesta, donde algunos cuerpos yacen y duermen sobre sillones,  otros en el mismo suelo y un grupo de "supervivientes" comen calabaza asada frente a la chimenea. Es entonces cuando el marchante invita a salir a uno de los balcones a su acompañante Gloria.
-Quiero hacerte un regalo.-Le dice él.
-¿A estas horas?-Replica un tanto confusa Gloria.
-¡Sólo a estas horas puedo hacértelo!....
     Gérard levanta su brazo derecho para indicarle el cielo.
-¡Este es el alba mas larga del año. Oriente y occidente se fusionan para crear esta maravilla!...¿Quienes somos nosotros ante esta maravilla?-Exclama con énfasis él.
    Ella, un tanto desconcertada ante tan singular regalo se quita la "mascherina" que todavía cubría sus ojos, y él por momentos queda perplejo ante ellos. Era la primara vez que los veía de manera íntegra.
-¡No puedo creerlo!....¿Tú eres Gloria, la misma que yo conocí hace bastantes años; quedábamos en Puerta de Alcalá, llegabas en el autobús 28 y luego íbamos a algún viejo café?...
-Pudiera serlo; ¿por qué no?....
    Se fundieron en un abrazo y la agitación entre ambos fue enorme. El marchante que no daba crédito a la situación se sentía confuso pero extremadamente feliz. Los brazos  y manos de ambos se buscaban. Mientras, en el forcejeo amoroso el marchante notó la caída de algo y bruscamente giró su cabeza hacia abajo, al canal. Eran las bragas de Elena, las cuales flotaban entre las aguas verde limo del pequeño canal.
-¿Qué te ocurre?
-Nada, sólo miraba los reflejos del cielo en el agua...
    Los largos cabellos de ella parecían algas marinas en las manos de él. Se miraban en silencio y en sus trajes quedaban los reflejos plateados de un amanecer de cielos rojos y anaranjados; sus siluetas se recortaban a contraluz. Y como en Venezia nada es concreto; más todo pareciera estar revestido de la vaguedad de los sueños, quizás aquello también lo era....-mientras él de reojo miraba la perspectiva del canal intentando divisar algo que las aguas se habían llevado consigo, y aquello había robado parte de su alma....
                                       Giovanni R.Tortosa
      "A la memoria de Emile Targhetta D´Audiffré; que fue el gran espíritu de los carnavales venecianos"

sábado, 18 de abril de 2015

"AÑO TRAS AÑO"



    Que uno sepa, jamás en Cieza se había hecho un homenaje público al agricultor, al hombre de campo ciezano. Los hermanos José Victor y Miguel Villalba Gómez soñaron con esa "cosa extraña", que consistía en rememorar la cotidianidad de aquellos que con su esfuerzo siempre anónimo, dieron carácter, lustre y sentido al pueblo de Cieza: sus gentes de campo, agricultores; los campesinos al fin y al cabo. Ellos sabían de la dureza, de los sinsabores, de la lucha que cada año emprendían unos "locos románticos" como son los agricultores ciezanos. Y el modelo lo tuvieron muy cerca: el padre.
    Al proyecto se sumó Ana Patricia Aroca, para junto a un largo elenco propiciar una obra de arte; un video-clip que resume en apenas cuatro minutos  un canto coral que rescata las esencias de tantos agricultores de la localidad y que se hace extenso al campesino de cualquier identidad o lugar.
    Luego, el concejal Matias Rios confió en el proyecto, siendo posteriormente respaldado por el ayuntamiento de la localidad. Se ha dicho que es un vídeo promocional de Cieza. Y efectivamente lo es. Los maravillosos paisajes que circundan la majestuosa "Atalaya", el río Segura, las huertas, la floración de melocotoneros. Pocos pueblos pueden presumir de la belleza paisajística de Cieza y su entorno.
    Quizás esa idea de promoción turística adherida al vídeo hizo pensar a muchos, que también ahí deberían figurar otros acontecimientos culturales o lúdicos, tales como procesiones, bailes de coros y danzas y puede que hasta el famoso "hueso de oliva". Cierto es, que el vídeo hace un "guiño" a las  fiestas de "Moros y Cristianos"; -pero porque el paso morisco por Cieza tuvo gran repercusión en su historia. Ni siquiera en esas épocas existían las procesiones de semana santa ni el resto de actividades nombradas anteriormente.
     Tampoco subyacen vestigios políticos y la única pretensión es meramente artística; y la inclusión en el reparto del atleta Juanma Molina se hizo cuando este todavía no había sido designado como candidato a la alcaldía ciezana. Cualquier  etiquetado político está de más; sus creadores solamente pretendieron rescatar la memoria oscura y tantas veces maltrecha de aquellos que hallaron en la tierra su razón de existir, y que amándola hasta la extenuación; a veces incluso mueren abrazados a ella.....




domingo, 12 de abril de 2015

"HISTORIAS de un MARCHANTE de ARTE"-VENEZIA, Capítulo 1

Gouache. Obra de Giovanni R.Tortosa.


Venezia, Febrero de 2002.
   Jean-Claude, el joven mayordomo francés inclinaba su cuerpo macerado en gimnasios; para depositar el té sobre las exquisitas tazas de porcelana china. Mientras, el conde Targhetta mira en derredor del gran salón, a la vez que suspira hondamente...
-Imagínese caro Gérard, las pasiones carnales que habrán respirado estas paredes; aunque a Giacomo lo de las camas no le importaba casi, lo hacía en una góndola en medio de un canaleto o en el vestíbulo de un convento. Era un mago de la palabra, un seductor único..
   El marchante de arte miraba fascinado el perfil del conde: la elocuencia de sus palabras y el énfasis que ponía en ello. De cuerpo menudo, flaco y con un rostro ligeramente alargado, de piel fina y rosácea; nariz judía y ojos chispeantes de color avellana. Vestía enteramente de traje blanco, a juego con su cabello, calcetines y zapatos blancos y en la calle además portaba sombrero blanco. Realmente parecía un infante ataviado de primera comunión. Y a sus casi ochenta años seguía siendo "el rey del cotarro" en el carnaval veneciano. El conde Emile Targhetta D´Audifré era uno de los personajes singulares en la aristocracia véneta.
   Ambos estaban sentados en un sofá estilo Luis XV tapizado en rojo cardenal, al igual que las paredes: forradas con terciopelo del mismo color. Sobre sus cabezas quedaba un hermoso lienzo de Carpaccio. Los aromas de incienso provenían de un salón contiguo, al igual que los lamentos amorosos de la cantante Iva Zanicchi.
-Va a vivir usted una noche mágica; no la olvidará jamás, querido amigo Torres. La marquesa D´Alvise suele atender muy bien a sus invitados y con usted tendrá seguro más afabilidad, al ser marchante de arte.-Comentó el anciano conde.
-Tengo entendido que allí se reúne lo mejor de la sociedad veneciana.-Replicó el marchante.
-Así es. Tendrá usted el dudoso honor de compartir sus desmadres, locuras y hasta puede que le inviten a participar en una bacanal.-Replicaba el aristócrata con una risa descacharrada y cierta ironía.
   Los ojos del conde brillaban como dos perlas y el marchante le hacía un guiño de complicidad.
-Por cierto; ¿dispone de disfraz?
-No...
-No se preocupe, mi mayordomo le mostrará alguno que le pueda servir.
    Hora y media después, el marchante abandonaba el palacio, -que en otra época fuera morada de Giovanni Giacomo Casanova-; cargado con una gran bolsa que portaba el disfraz para la fiesta de esa noche.



                                 Emile Targhetta D´Audiffré  
                                                                                   
Como se encontraba en la zona de Fondamenta 
Nuove, se dirigió al Gran Canal para cruzar hasta la otra orilla en góndola. Estaba en el sestiere Santa Croce, y decidió ir a comer a la trattoria "Al Ponte". Tras cruzar varios puentes llegó a Calle Larga, donde se hallaba el local.



      "Trattoria Al Ponte"-Santa Croce-Óleo sobre tabla.Giovanni              R.Tortosa.

   Hacía un día bastante cálido; -aunque fuera febrero-; se despojó de la gabardina y se sentó en una de las mesas situadas en la terraza, bajo el entoldado. Solicitó al camarero una copa de "spritz"; -la famosa bebida veneciana, tan parecida al vermouth. También pidió unas "sarde in saor", las sardinas al estilo de la ciudad.
   El suave calor y la elección del disfraz le habían dejado somnoliento. La irrupción del camarero con la copa de "spritz" le despertó del sopor. Ni siquiera había advertido la presencia cercana de una joven que estaba sentada en la mesa adyacente. La visión de mas de un centenar de disfraces en la alcoba del conde junto al mayordomo francés le habían noqueado.
    Deseaba tener un momento de puro relax, de abstraerse de todo, de sólo tener abiertos los sentidos para disfrutar de aquellos platos venecianos. Pero estando tan próxima la figura de mujer joven, bella, hermosamente solitaria, se hace poco menos que imposible la soñada relajación. ¡Y la atmósfera del lugar, emblemáticamente romántica le pone mayor dificultad, si cabe!..
   A juzgar por el tono de su voz; -al dirigirse al camarero-, le parece que podría ser española. Una turista mas. Cabellos castaños en forma de melena, labios carnosos, óvalo facial fino, delicado; pero no puede ver sus ojos que están cubiertos por unas potentes gafas de sol oscuras. Poco a poco repara en aquel ser que come spaguetti alla carbonara cerca de él.
   Pero también le invade una tremenda pereza. No siente ganas de hablar con nadie. Pero él, amante de todo lo femenino; acostumbrado por su profesión a trasegar entre la belleza, puede que belleza muerta a través de retratos, desnudos y bodegones del siglo XVII y XVIII; pero belleza al fin y al cabo...
   Observa como su piel se vuelve tornasolada por los efectos de las luces que se cuelan entre el entoldado. Una piel como de melaza, Intuye que sus ojos deben ser hermosos y cautivadores. Ella sabe que esta siendo discretamente observada pero él no hace lo mas mínimo para iniciar una conversación.
   Resolvió sus dudas y decidió recurrir a una estrategia que seguro le daría resultado. Pagaría su cuenta y también la de la chica española. Y el efecto fue fulminante cuando el camarero le transmitió que su vecino de mesa le había invitado. Ella creía que él era italiano, por su forma y el hablar italiano con el camarero. Español como ella y que querrá pasar por turista. No le gusta hablar con desconocidos acerca de su profesión, y Gloria; -que así se llama la funcionaria española que viajó hasta Venezia para contemplar sus carnavales- todavía lo es.
    Ambos andan estudiándose y por ello han pedido unos "expressos" al camarero; para dilatar mas el momento.
-En la zona de Rialto, creo recordar que en la calle Piscina San Samuele conozco un lugar donde  alquilan todo tipo de disfraces.
-Pues sí, creo que tu invitación es tentadora.-Gérard acaba de invitarle a la ostentosa fiesta en el palacio de la marquesa y ella parece entusiasmada. No siempre un turista de paso por Venezia tiene la suerte de asistir a un sarao de alta gama como el que ahora le propuso el marchante.
   Luego ella le hace algunas preguntas directas y él intenta escabullirse; no le gusta jugar a ser transparente. Es posible que ello también sea consecuencia de su labor como vendedor de arte, donde el misterio ha de prevalecer. Y lo que se denomina como sinceridad, no se conoce en ese ámbito. De serlo, el profesional duraría apenas un par de minutos en el negocio...
    Pero conforme pasa el tiempo junto a ella, él se muestra mas inquieto. Otro hombre, en su lugar estaría mas plácido. Acostumbrado a tratar con los tiburones del arte, abogados mafiosos de clientes ídem, de los sobresaltos en las subastas, de un viajar incesante, de vender belleza por doquier, de recibir grandes cantidades de dinero, de tantas cosas....Nada de eso le inquieta ni preocupa; sin embargo el estar en primera línea frente a la belleza sin mácula de una mujer, se le hace complicado. Parece como si tuviese miedo a la belleza en vivo. Pero ya no hay escapatoria; acaba de invitarle al sarao de alta gama que con tanto énfasis le propuso el ilustre conde Targhetta, donde la nobleza véneta quizás desparrame toda la lujuria heredada del gran Giacomo.....
                                              Giovanni R.Tortosa.