domingo, 2 de agosto de 2020

CARMEN TEMIÑO, UNA MIRADA CASTELLANA

Carmen Temiño es una mujer nacida en Juarros de Voltoya, en la provincia de Segovia. Desde muy joven se vinculó a la poesía, habiendo publicado en algunas revistas. De mirada profunda, con ecos de la ancha y vigorosa Castilla, sus obras despliegan una altísima sensibilidad, teniendo un gran fondo intimísta.


¿Qué sentido tiene la poesía para usted?
Para mí la poesía es la manera más sutil de expresar un sentimiento, una idea, una emoción… Es lo más alejado de la vulgaridad.
 
Defíname la belleza de Valdemosa, ese lugar poético en suelo mallorquín.
Pueblecito rodeado de montañas, con calles empedradas y estrechas y macetas con flores por todas partes, tiene un encanto especial, una apariencia limpia y slenciosa, por muchos turistas que haya. Saber que por aquel lugar pasearíanChopin y George Sand le añade todavía un aire más bucólico.
 
Entre un espectacular cortijo extremeño y un pequeño apartamento en la Plaza Mayor de Segovia, ¿con qué se quedaría?
Me quedo con el pequeño apartamento en Segovia, ¡y nada menos que en la Plaza Mayor!. Menudo sueño, abrir la ventana cada mañana y divisar la Catedral, y estar a un paso del Alcázar y el Acueducto…
Pero como soy muy caprichosa, también querría el cortijo extremeño para pasar unos días de vacaciones en el otoño; en esa época el campo tiene un color y un olor especial por allí.
 
¿Cuál es el colmo del mal gusto?
Si nos referimos a “mal gusto” en el sentido estético, no me gusta nada esa moda de ahora de usar zapatillas deportivas con vestidos de gala, por ejemplo, por muy de diseñador famoso que sean las zapatillas.
Y si hablamos de “mal gusto” en sentido ético, rechazo de plano el postureo y la hipocresía.
 
¿Ha corrido algún encierro en cualquiera de las fiestas segovianas?
¡No, ni hablar! Ese tipo de “emoción” no está dentro de las que me gustaría sentir. Entiendo que haya personas que lo viven intensamente, pero yo soy muy miedosa.
 
¿Qué mueble haría desaparecer de su entorno?
No lo haría desaparecer, porque todo puede ser útil; yo he “reinventado” el uso de lo que es el mueble-bar, y en lugar de guardar botellas de licor lo que guardo ahí son cintas de cassette y películas de DVD.¡Mejor reinventar que hacer desaparecer!
 
Su especialidad cocinando.
No puedo presumir de ser buena cocinera. Sin embargo, me pondría un 10 en la tortilla de patata y en un bizcocho que hago con pasas y nueces.
 
Si tuviera que elegir un país donde vivir que no fuese España, ¿cuál sería?.
Sin duda eligiría Italia, la región de La Toscana, concretamente Florencia. Vivir en un lugar repleto del  arte del Renacimiento sería un sueño. Y me gusta mucho cómo suena el idioma.
 
Un lugar de Segovia que le inspire crear poemas.
Para mí no hay ningún lugar concreto para eso, toda Segovia puede serlo, pero también todo Valladolid o toda Sevilla, por poner un ejemplo. Mi estado interior es lo que me inspira.
 
¿Le hubiese gustado vivir en la época de los comuneros castellanos: Padilla, Juan Bravo, etc?.
Soy demasiado emotiva e impulsiva y me habría unido sin pensarlo a la revuelta, pues si hay algo que llevo mal es la injusticia y el abuso de poder. Prefiero no haber vivido en aquella época porque me habrían fulminado en seguida.
 
¿Cuál sería su plazo preferido de la cocina china?
Tan solo he comido dos veces en un restaurante chino y no me llama la atención nada especialmente.
 
¿Le hubiese gustado participar en la experiencia hippie de los dorados sesenta?
Me atrae mucho aquella música, aquella forma de vestir, el lema de “Paz y Amor”… pero he sido siempre muy convencional en mi forma de vivir, no me habría atrevido a romper moldes.
 
Un libro de puro postureo para ir a un café, como quien lleva un bolso de Gucci.
Nunc a llevaría un libro sólo por postureo, como tampoco presumiría de llevar un bolso de ningún diseñador famoso, por muy de Gucci que sea.
Si llevaría, en cambio, cualquier libro de poesía de Federico García Lorca, por pura admiración y cariño que le tengo; sería como sentirme acompañada.

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