viernes, 27 de septiembre de 2019

LÁGRIMAS PENITENCIALES EN G.H. VIP


    A los  maravillosos guionistas del mayor reality de las televisiones ibéricas, en su versión "Vip", no les bastaba con la profusión de llantos cotidianos de los seudofamosos concursantes, y han querido potenciar el derramamiento fisiológico. Lágrimas que por otro lado tienen la misma autenticidad que el sudario de Turín, o un Modigliani del Rastro; parecieran lágrimas de plañideras profesionales que cumplen su trabajo en el velatorio donde les contrataron. 
  Lo curioso de estos espacios televisivos es comprobar la dinámica cotidiana de los concursantes. Realmente maravilloso,tienen contratos para cobrar elevadas sumas de dinero, según el nivel o altura de famoseo que tenga el concursante; sus labores en el encierro casero son especialmente el "dolze far niente", convertirse en estupendos vagos profesionales; tienen todo el tiempo para hablar y de sus bocas no surge ningún tema de interés cultural o algo que pueda dejar huella en el espectador; porque las tareas domésticas apenas les suponen una pequeña porción de tiempo, y además se les ve con desgana, con la misma apatía que un soldado puede limpiar letrinas. Casi sin dar un "palo al agua", en unas vacaciones pagadas a precio de oro se les ve llorar como magdalenas penitentes y de vez en cuando acuden a un cuarto frío y aséptico donde escuchan la voz en off de una especie de mini-dios de andar por casa, al que llaman "super". Este misterioso personaje les espía durante las 24 horas, y les escuchará como si fuese una mixtura entre psicólogo y cura-confesor; dejarán sus amargas lágrimas esparcidas por la moqueta para luego salir reconfortados a reunirse con la grey. Es un homenaje a las confesiones cristianas, aunque aquí no tendrán que redimir sus pecados a base de rezar avemarías, credos y padrenuestros...
 
Mila Ximenez extrae pañuelos para limpiar sus "penitenciales lágrimas".

   Todas estas mini "tragedias griegas" alimentan el espacio televisivo de forma sustancial, y como la filosofía del invento hunde sus raíces en la égida social-comunista, es decir: incentivar a pecar al personal, procurarle ciertos placeres para luego censurarles y hundirles en la miseria. Pues eso, los cerebros del reality decidieron ir más allá y darle una vuelta de tuerca al sistema, y así crearon lo que pomposamente denominan como "Curva de la vida".  En un salón, absolutamente oscuro, con escasos puntos de luz y frente a un lienzo negro, que hace de encerado escolar, los concursantes van esbozando a través de líneas y palabras una síntesis de sus vidas. A la izquierda de la enorme pizarra les espera una gran caja con pañuelos de papel para enjugar todo el lagrimeo que éstos irán generando a lo largo del proceso. El presentador de turno hará el papel de psicoanalista mientras el público asiste impasible al strep-tease emocional del susodicho concursante. En el desenlace apenas hay cosas positivas que mencionar, los resultados suelen inclinar la balanza en las desgracias sufridas por el concursante. Es como un proceso penitencial post-moderno, no tiene que ver con cilicios o flagelaciones de la edad media, pero sí tiene mucho más público testimonial que todos los procesos de la Inquisición española juntos.
  Hasta el concursante mas rocoso y frío sufre las consecuencias de la sesión terapéutica y suelen derrumbarse emocionalmente. ¡Enhorabuena a los guionistas!...Hicieron un trabajo de lujo.

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