"SACROMONTE"

"SACROMONTE"
"CONTRALUZ" (Detalle) Oil on canvas. Giovanni R.Tortosa

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO

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TORTOSA ART COLLECTION ---- giovannirtortosa@gmail.com

domingo, 12 de abril de 2015

"HISTORIAS de un MARCHANTE de ARTE"-VENEZIA, Capítulo 1

Gouache. Obra de Giovanni R.Tortosa.


Venezia, Febrero de 2002.
   Jean-Claude, el joven mayordomo francés inclinaba su cuerpo macerado en gimnasios; para depositar el té sobre las exquisitas tazas de porcelana china. Mientras, el conde Targhetta mira en derredor del gran salón, a la vez que suspira hondamente...
-Imagínese caro Gérard, las pasiones carnales que habrán respirado estas paredes; aunque a Giacomo lo de las camas no le importaba casi, lo hacía en una góndola en medio de un canaleto o en el vestíbulo de un convento. Era un mago de la palabra, un seductor único..
   El marchante de arte miraba fascinado el perfil del conde: la elocuencia de sus palabras y el énfasis que ponía en ello. De cuerpo menudo, flaco y con un rostro ligeramente alargado, de piel fina y rosácea; nariz judía y ojos chispeantes de color avellana. Vestía enteramente de traje blanco, a juego con su cabello, calcetines y zapatos blancos y en la calle además portaba sombrero blanco. Realmente parecía un infante ataviado de primera comunión. Y a sus casi ochenta años seguía siendo "el rey del cotarro" en el carnaval veneciano. El conde Emile Targhetta D´Audifré era uno de los personajes singulares en la aristocracia véneta.
   Ambos estaban sentados en un sofá estilo Luis XV tapizado en rojo cardenal, al igual que las paredes: forradas con terciopelo del mismo color. Sobre sus cabezas quedaba un hermoso lienzo de Carpaccio. Los aromas de incienso provenían de un salón contiguo, al igual que los lamentos amorosos de la cantante Iva Zanicchi.
-Va a vivir usted una noche mágica; no la olvidará jamás, querido amigo Torres. La marquesa D´Alvise suele atender muy bien a sus invitados y con usted tendrá seguro más afabilidad, al ser marchante de arte.-Comentó el anciano conde.
-Tengo entendido que allí se reúne lo mejor de la sociedad veneciana.-Replicó el marchante.
-Así es. Tendrá usted el dudoso honor de compartir sus desmadres, locuras y hasta puede que le inviten a participar en una bacanal.-Replicaba el aristócrata con una risa descacharrada y cierta ironía.
   Los ojos del conde brillaban como dos perlas y el marchante le hacía un guiño de complicidad.
-Por cierto; ¿dispone de disfraz?
-No...
-No se preocupe, mi mayordomo le mostrará alguno que le pueda servir.
    Hora y media después, el marchante abandonaba el palacio, -que en otra época fuera morada de Giovanni Giacomo Casanova-; cargado con una gran bolsa que portaba el disfraz para la fiesta de esa noche.



                                 Emile Targhetta D´Audiffré  
                                                                                   
Como se encontraba en la zona de Fondamenta 
Nuove, se dirigió al Gran Canal para cruzar hasta la otra orilla en góndola. Estaba en el sestiere Santa Croce, y decidió ir a comer a la trattoria "Al Ponte". Tras cruzar varios puentes llegó a Calle Larga, donde se hallaba el local.



      "Trattoria Al Ponte"-Santa Croce-Óleo sobre tabla.Giovanni              R.Tortosa.

   Hacía un día bastante cálido; -aunque fuera febrero-; se despojó de la gabardina y se sentó en una de las mesas situadas en la terraza, bajo el entoldado. Solicitó al camarero una copa de "spritz"; -la famosa bebida veneciana, tan parecida al vermouth. También pidió unas "sarde in saor", las sardinas al estilo de la ciudad.
   El suave calor y la elección del disfraz le habían dejado somnoliento. La irrupción del camarero con la copa de "spritz" le despertó del sopor. Ni siquiera había advertido la presencia cercana de una joven que estaba sentada en la mesa adyacente. La visión de mas de un centenar de disfraces en la alcoba del conde junto al mayordomo francés le habían noqueado.
    Deseaba tener un momento de puro relax, de abstraerse de todo, de sólo tener abiertos los sentidos para disfrutar de aquellos platos venecianos. Pero estando tan próxima la figura de mujer joven, bella, hermosamente solitaria, se hace poco menos que imposible la soñada relajación. ¡Y la atmósfera del lugar, emblemáticamente romántica le pone mayor dificultad, si cabe!..
   A juzgar por el tono de su voz; -al dirigirse al camarero-, le parece que podría ser española. Una turista mas. Cabellos castaños en forma de melena, labios carnosos, óvalo facial fino, delicado; pero no puede ver sus ojos que están cubiertos por unas potentes gafas de sol oscuras. Poco a poco repara en aquel ser que come spaguetti alla carbonara cerca de él.
   Pero también le invade una tremenda pereza. No siente ganas de hablar con nadie. Pero él, amante de todo lo femenino; acostumbrado por su profesión a trasegar entre la belleza, puede que belleza muerta a través de retratos, desnudos y bodegones del siglo XVII y XVIII; pero belleza al fin y al cabo...
   Observa como su piel se vuelve tornasolada por los efectos de las luces que se cuelan entre el entoldado. Una piel como de melaza, Intuye que sus ojos deben ser hermosos y cautivadores. Ella sabe que esta siendo discretamente observada pero él no hace lo mas mínimo para iniciar una conversación.
   Resolvió sus dudas y decidió recurrir a una estrategia que seguro le daría resultado. Pagaría su cuenta y también la de la chica española. Y el efecto fue fulminante cuando el camarero le transmitió que su vecino de mesa le había invitado. Ella creía que él era italiano, por su forma y el hablar italiano con el camarero. Español como ella y que querrá pasar por turista. No le gusta hablar con desconocidos acerca de su profesión, y Gloria; -que así se llama la funcionaria española que viajó hasta Venezia para contemplar sus carnavales- todavía lo es.
    Ambos andan estudiándose y por ello han pedido unos "expressos" al camarero; para dilatar mas el momento.
-En la zona de Rialto, creo recordar que en la calle Piscina San Samuele conozco un lugar donde  alquilan todo tipo de disfraces.
-Pues sí, creo que tu invitación es tentadora.-Gérard acaba de invitarle a la ostentosa fiesta en el palacio de la marquesa y ella parece entusiasmada. No siempre un turista de paso por Venezia tiene la suerte de asistir a un sarao de alta gama como el que ahora le propuso el marchante.
   Luego ella le hace algunas preguntas directas y él intenta escabullirse; no le gusta jugar a ser transparente. Es posible que ello también sea consecuencia de su labor como vendedor de arte, donde el misterio ha de prevalecer. Y lo que se denomina como sinceridad, no se conoce en ese ámbito. De serlo, el profesional duraría apenas un par de minutos en el negocio...
    Pero conforme pasa el tiempo junto a ella, él se muestra mas inquieto. Otro hombre, en su lugar estaría mas plácido. Acostumbrado a tratar con los tiburones del arte, abogados mafiosos de clientes ídem, de los sobresaltos en las subastas, de un viajar incesante, de vender belleza por doquier, de recibir grandes cantidades de dinero, de tantas cosas....Nada de eso le inquieta ni preocupa; sin embargo el estar en primera línea frente a la belleza sin mácula de una mujer, se le hace complicado. Parece como si tuviese miedo a la belleza en vivo. Pero ya no hay escapatoria; acaba de invitarle al sarao de alta gama que con tanto énfasis le propuso el ilustre conde Targhetta, donde la nobleza véneta quizás desparrame toda la lujuria heredada del gran Giacomo.....
                                              Giovanni R.Tortosa.

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