"SACROMONTE"

"SACROMONTE"
"CONTRALUZ" (Detalle) Oil on canvas. Giovanni R.Tortosa

DESNUDO-FIGURA-PASTEL-GRAFITO-INTIMIDAD-REALISMO

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TORTOSA ART COLLECTION ---- giovannirtortosa@gmail.com

jueves, 22 de enero de 2015

"HISTORIAS de un MARCHANTE de ARTE" MADRID-Parte 2ª.

                   El pintor chileno Guillermo Muñóz Vera en su estudio de Chinchón.

                                     Primavera, año 2008. 
   Eran las tres de la tarde, cuando Gérard degustaba unas "Ostras orientales con soja y algas wakame" en el restaurante del afamado cocinero navarro Pedro Larumbe, en el antiguo edificio del diario ABC. Se hallaba junto a unos financieros interesados en vender un cuadro de Rubens a unos kuwaitíes; y para tal operación Gérard era imprescindible, ya que tenía la obra de primera mano; -sin intermediarios de por medio.
     Justo, cuando se encontraban debatiendo las comisiones, sonó su teléfono celular. Era Araceli, para confirmarle su asistencia a la fiesta de Chinchón. Quedaron en verse en el café "Espejos" situado en Paseo de Recoletos.
    El viaje hasta Chinchón duró casi dos horas. Hubieron de realizar varias paradas durante el trayecto con el fin de solazarse y calmar la libido que iba subiendo según pasaban los minutos.
    Llegaron al bello pueblo como si hubieran sido apaleados. Besados, chupados y manoseados hasta la extenuación, se presentaron en casa del pintor chileno Guillermo Muñóz-Vera. Él los recibió con su habitual cortesía y elegancia. Araceli iba a vivir su primera experiencia en semejante ambiente; un sarao con gentes del arte. Sentía cierta curiosidad como antropóloga; -por ello el marchante le advirtió que no se hiciera grandes ilusiones; que aquello sería como una boda ordinaria pero con ciertas dosis de pedantería.
    La casa-estudio ya estaba atestada de gentes que ingerían canapés y dialogaban en grupúsculos, y Gérard aprovechó los primeros minutos para mostrar a su acompañante algunos de los lienzos que colgaban de las paredes. El marchante y el pintor chileno se habían conocido en el barrio de "Malasaña" donde fueron vecinos.
   Un galerísta madrileño con pinta de seminarista, gafas de pasta y vaso de Jack Daniel´s en mano explicaba a su acompañante; -una treintañera de aspecto caballuno y piel quemada por rayos uva-, la sensualidad que se escondía en las figuras femeninas de un cuadro de Guillermo. El lienzo representaba a dos mujeres de Chinchón ataviadas con mantilla y peineta, dispuestas para desfilar en una procesión.
-Esas mujeres siempre me impactaron. Pensar lo que ocultan esos elegantes vestidos funerarios....¡¡unas carnes blancas, lechosas, mórbidas...qué lujuria!!...
-¡¡Qué raro eres Patricio; donde esté una tía bien modelada en gimnasios, endurecida como un roble, que se quite eso; parece mentira que vendas arte, que mal gusto tienes tío!!-refunfuñaba ella.
El galerísta optó por sorber un trago de "agua de fuego escocesa" y no responder.

                                                       Obra de Guillermo Muñöz-Vera.

   Un nutrido grupo de alumnos del propio Muñóz-Vera hacían corro en torno a él, mientras Gérard charlaba con el galerísta alicantino Manolo Díaz. La mirada azul de Araceli iba desparramándose en aquella atmósfera. La química que se había producido entre la profesora y el marchante, la noche anterior en la taberna de "Antonio Sánchez"había prendido la llama, y no era un pequeño fuego, era todo un torrente de lava. Habían brindado por todo lo brindable y se miraban con vehemencia y pasión desbordante.
    Al final de la fiesta, el pintor hiper-realista  emplazó a los asistentes a tomar café en un local adyacente a la plaza mayor. Allí Gérard propuso a su compañera pasar la noche en tan idílico pueblo, a lo que ella contestó afirmativamente. Preguntaron por algún lugar con encanto y uno de los asistentes les sugirió un alojamiento rural, donde la leyenda contaba que el genial Goya había vivido en su estancia en el pueblo. Le dieron el teléfono y el marchante gestionó la pecnoctación.
-¡¡Fascinante, sea real o no me gusta esa historia!!-exclamó Gérard con remarcado entusiasmo.


  La atmósfera era caliente, con luces anaranjadas producidas por las velas; alharadas de incienso y los perfiles de sus cuerpos reflejados en la pared, al modo de sombras chinescas fueron constituyendo el artesonado amoroso-litúrgico, donde el caderamen de Araceli trazaba líneas ovaladas, sugeridoras de mundos exóticos; ante la embelesada mirada del marchante, que previamente había salpicado sus pies con champán y los había besado delicadamente. También sucumbió a las fragancias de Nina Ricci que impregnaban su pubiscencia. Y por último se dejó amar plácidamente recostado, mientras en su mente circulaban en carrusel las criaturas de Goya entre los brillos de las pupilas de Araceli. Necesitaban devorarse mutuamente, por lo que amanecieron exahustos; sus cuerpos parecían los restos de un martirio romano.

                         Comedor principal del restaurante "Pedro Larumbe", calle Serrano, Madrid


   Gérard, cuya vida nómada le impedía conciliarse con los mundos sentimentales y donde su primacía residía en vender cuadros; meditaba junto a un vaso de vermouth la revolución que le había causado Araceli en las pocas horas que llevaban juntos. Había mordido del anzuelo de su sensualidad omnipresente, de sus modos refinados en la intimidad, parecía poseer un catálogo extenso donde figuraban todos los recursos para hacer vibrar a un hombre.
   Observaba su perfil de ojos cerrados mientras exponían sus cuerpos al tibio sol de mediodía.El marchante sentía que estaba en la antesala de sentirse arponeado por el amor, y eso le inquietaba. Desde que el pasado viernes aterrizara en Madrid todo habían sido sobresaltos: las afirmaciones del profesor Piñero sobre el enterramiento de Cristo, la irrupción de Araceli en la taberna de "Antonio Sánchez" y por último, todo cuanto Araceli dejó caer sobre él; algo así como una deliciosa lluvia de primavera con posteriores aromas a tierra mojada.......

Giovanni R.Tortosa                     seguirá....
Fotos, "Artelibre"
web Pedro Larumbe.

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